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La renuncia silenciosa

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¿Tus colaboradores están desconectados o desmotivados? ¿Percibes que su esfuerzo se limita solo a cumplir y no así a sobresalir?

Estamos enfrentados a un nuevo desafío organizacional y tiene relación a las nuevas generaciones y al estrés acumulado durante los últimos años. Mundialmente es conocido como quiet quitting o renuncia silenciosa que explica cómo las nuevas generaciones cuidan su trabajo rindiendo lo justo y necesario.

Estos nuevos trabajadores no están dispuestos a sobreexigirse, dar más de lo que el contrato estipula, saben a la perfección las condiciones de él y lo cumplen al pie de la letra. A su favor, tienen la fortaleza de que son altamente eficientes, efectivos y aprendieron a trabajar las horas estipuladas en base a objetivos.

Este nuevo tipo de colaboradores trabaja para cumplir con lo que se les pide y nada más, así aseguran el salario acordado para hacer su vida antes y después de la jornada laboral.

¿Qué nos llevó a esto?

Durante mucho tiempo, las creencias organizacionales colectivas estaban centradas en esforzarnos siempre más, tener un desempeño superior el 100% y trabajar más de las horas estipuladas, empatizando y aceptando que no habría posibilidad de reconocimiento económico. Esto llevó a un deterioro de la calidad de vida de las personas, aumento de estrés laboral y sobretodo desvaloración del trabajo. En otras palabras, impulsó a las nuevas generaciones de trabajadores a replantearse sus prioridades y al mismo tiempo el rol del trabajo.

¿Cómo equilibrar?

  1. Transformar el lugar de trabajo en un espacio de crecimiento colaborativo y con impacto positivo en el colaborador. Ya no puede ser un lugar donde solo voy hacer lo que me piden, debemos convertirlo en un ecosistema de crecimiento o consecución de metas personales.
  2. Replantear los beneficios organizacionales. Debemos abrirnos a entender y utilizar las herramientas a las que hoy le dan valor nuestros colaboradores.
  3. Evolucionar el liderazgo transformacional hacia un liderazgo más horizontal, donde la lealtad y confianza mutua sea el único contrato que necesites para saber que ambos darán lo mejor de si.
  4. Fortalecer el trabajo por objetivos semanales y mensuales, sin horario ni argumentos controladores. Si lo contrataste es porque confías en él.
  5. Aprovecha y utiliza las fortalezas y singularidades de cada colaborador. Si un colaborador es más efectivo con teletrabajo, no lo vas a hacer volver al trabajo presencial, ¿cierto? Y por otra parte,  si alguien desea ir al lugar de trabajo, es importante que sepa que lo tiene y lo puede hacer. 

Entendamos que las antiguas creencias organizacionales nos llevaron a donde estamos.

“Para todos debe ser igual”, “necesito más compromiso de tu parte”, “todos vuelven a la presencialidad”, son los pensamientos que desencadenaron la renuncia silenciosa.

Christian Bordón, director de Peercoach y académico de la Universidad Finis Terrae.