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Glaciares en Chile: “Todos los proyectos que tratan sobre naturaleza terminan siendo de larguísima tramitación”

Buena parte del respaldo hídrico de Chile depende de los glaciares, afirma la politóloga chilena Pamela Poo.

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Este miércoles, el gobierno chileno anunció la creación de un observatorio de cambio climático que tendrá estaciones de monitoreo en todo su territorio. “Desde el norte hasta la Antártica, podremos contar con información sobre temperaturas, precipitaciones, niveles del mar, niveles de las masas de hielo, radiación solar, velocidad y dirección del viento, entre muchos otros”, dijo el ministro chileno de ciencias, Andrés Couve en su lanzamiento.

Pero ¿de qué sirve medir si no se hace nada para revertir los efectos nocivos de ese fenómeno?

Conversamos con Pamela Poo, Politóloga y Magíster en Sociología con 12 años de experiencia en temáticas medio ambientales, agua, energía y minería. Es experta en relacionamiento, comunicación e incidencia política. Actualmente se desempeña como Coordinadora de Políticas Públicas e Incidencia en la ONG Chile Sustentable. Desde ahí, ha visto cómo el país lleva años anunciando la elaboración de una ley para su protección, pero ninguna ha llegado a promulgarse.

¿Cuántos glaciares hay en Chile y por qué son importantes?

Son aproximadamente 24 mil, según el catastro que hizo DGA. En general, buena parte del respaldo hídrico de Chile depende de los glaciares, especialmente de los que se ubican entre las regiones del norte y centro del país, Atacama hasta El Maule, que es donde más ha golpeado la mega sequía que lleva más de diez años en el país.

¿Más allá de la belleza escénica, que rol cumplen los glaciares?

Muchos, básicamente mantienen la escorrentía de los cuerpos de agua. Se acumula en ellos la nieve y en verano, eso se derrite y es lo que alimenta los ríos que después todos usan para distintas actividades. Es más patente en las regiones que mencioné. Y puede que no sean los glaciares más importantes, pero dan un respaldo hídrico en zonas donde no hay parques nacionales, por lo tanto, se encuentran en la total desprotección.

¿Qué se sabe respecto de la velocidad con que se están derritiendo o desapareciendo los glaciares en Chile?

Sabemos que, dado el impacto del Cambio Climático, se están derritiendo de forma acelerada. En unas pocas décadas más podrían desaparecer. Pero todo empeora cuando pensamos que la actividad minera tiene un impacto directo sobre ellos, porque se desarrolla en alta montaña: hay glaciares removidos con maquinaria , se ha generado polvo en suspensión, vibraciones, depósito de lastres, se han construido  caminos, con el fin  de poder extraer el mineral. Entonces el impacto es doble.

Tú trabajas directamente con el Parlamento ¿Qué está pasando hoy en Chile con la ley en trámite que protegería los glaciares y cuál ha sido, justamente, la piedra de tope?

Desde 2005 en adelante, ha habido seis proyectos de protección de glaciares. Todos han fracasado, dado que el sector minero es el que se opone a una protección que vaya más allá de lo que se pide en el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA), porque ellos argumentan que solo con la protección de ese instrumento basta. Pero estos proyectos (de ley) van más allá, buscan por ejemplo proteger el ambiente periglaciar, que es el ambiente alrededor del glaciar, y su ecosistema. En el fondo (los parlamentarios), han tratado de buscar cierta protección, pero en las tramitaciones siempre se van perdiendo cosas. Y como van quedando los proyectos de ley, no resultan suficientes para protegerlos. No sé si el proyecto hoy en trámite irá a salir, pero algo avanza.

¿Qué proyecto es ese, específicamente?

Se ingresó en 2018, lo generó Guido Girardi en el senado (Boletín 11876-12). Lo que busca – como han hecho todos los proyectos anteriores – es definir qué son los glaciares, crear elementos para su protección, consensuar ciertas prohibiciones… Ahora está en la comisión de minería y energía del Senado, está ahí hace casi dos años, y luego tiene que ir a comisión de medio ambiente de la misma corporación, entonces queda bastante por avanzar.

¿Por qué se cayó el anterior proyecto?

El anterior proyecto era de Daniel Melo, se tramitó por dos años en la comisión de medio ambiente de la Cámara, durmió otros dos años más y finalmente cuando este se revisó en la comisión de hacienda, el Ejecutivo actual le quitó el patrocinio y ahí el proyecto no fue viable.

¿Cuán relevante es contar con la intención de un gobierno para sacar adelante una ley? Lo pregunto porque en 2013 el ejecutivo estaba interesado en sacar adelante la ley de concesiones eléctricas (boletín 8270-08) y le puso suma urgencia y total despacho, y la cámara tuvo que resolver en dos o tres días, con sesiones hasta las 3 AM. ¿Se ha visto una intención similar en proyectos de defensa ambiental según tu experiencia?

En ningún caso. Todos los proyectos que tienen que ver con naturaleza terminan siendo de larguísima tramitación. La reforma actual del código de aguas lleva casi 10 años, el de servicio de biodiversidad y áreas protegidas lleva 8 años. Entonces lo que tú ves es que es tanta la oposición con respecto a regular los temas ambientales que la tramitación es muy larga y hay demasiado lobby alrededor, porque afecta a las empresas. No olvidemos que la ley de tribunales ambientales tuvo que ser negociada, sino no iba a salir. Chile es un país dedicado a la extracción de recursos naturales, y para extraer recursos primarios exitosamente necesitas legislación laxa, poca fiscalización, y autoridades poco comprometidas con los ecosistemas, de otra forma no sería posible hacerlo.

¿Qué pasa con esta posible paradoja, donde tienes a la minería como principal sostén de la economía y te dicen que hay que elegir entre glaciares o riqueza para Chile? Los mismos trabajadores de Codelco se han opuesto a una ley de protección glaciar, por ejemplo, y quieren que proyectos que afectan glaciares se realicen sí o sí…

El problema del extractivismo primario es que genera un rentismo, y se ven beneficiadas muy pocas personas. Los trabajadores de minería son un grupo que no existe en ninguna otra industria. La minería da 3% de empleo directo, aunque ciertamente da muchos empleos indirectos también. Pero si tú ves la crisis climática, la escasez hídrica, es por eso, por pérdida de ecosistemas a causa de la extracción de commodities y materias primas. Estás claudicando el futuro. Hoy hay recursos, pero en 10-15 años mas no será así. No habrá agua, el suelo estará contaminado; sale mucho más caro no preocuparte del tema. Es una falsa dicotomía, por decirlo así.

¿Y será cierto que la minería (de cobre) en Chile está perdiendo impulso?

Efectivamente, ha bajado la ley del cobre chileno, se requiere mover mucha tierra solo para tener una tonelada de material. Pero al mismo tiempo hay cifras bien extrañas entregadas por el mundo minero, que anuncian que Chile tiene el 60% de las reservas de cobre a nivel mundial entre las regiones IV y VI, yo me pregunto de donde sacaron esa cifra y con qué estudios. Por otro lado, de ser cierto, en esas regiones hay una gran competencia de uso de suelo, por lo que no sé si será explotable: se requieren terrenos para relaves, hay una cercanía de ciudades, hay fuerte competencia por el agua y por la tierra. Pero dicen que su meta en 2035 es pasar de los 5 millones de toneladas por año a 8 millones de toneladas por año. Si eso es cierto, es terrorífico, porque eso va ligado con el tema de la carbono-neutralidad del país y es medio deschavetado, es un problema de escala con la electromovilidad donde se incentiva el uso de cobre y so ha dado mucha esperanza al sector minero como justificación para seguir haciendo del mismo modo que ahora las cosas.

Pamela Poo ha visto la tramitación de distintos proyectos de ley en torno al agua y glaciares.

¿Algún avance internacional en protección glaciar, alguna buena noticia?

No, al revés, cada vez vemos noticias más negativas. En 2019 se vio el funeral de un glaciar en Islandia. Acá en Chile la cosa no es mejor. Estuve en un conversatorio de glaciares hace poco, donde el glaciólogo Cedomir Marungunic reconoce que ellos (gremio minero) habían movido glaciares, y los habían reubicado, con lo que, supuestamente, el glaciar había durado mucho tiempo más que donde estaba originalmente, porque se cubría con una capa detrititica (pieda y tierra).

De todos modos, el tema glaciar se instaló como un interés para el ciudadano común…

La sociedad y las comunidades chilenas que dependen del agua de glaciares se han movilizado constantemente, haciendo un llamado a que se legisle sobre el tema. Ellos han sido los protagonistas, tanto al impulsar los proyectos de ley como al defenderlos, con argumentos técnicos y científicos. El mundo parlamentario también se ha hecho eco de la sociedad civil. En general, la ciudadanía conoce poco de los glaciares, porque ir a un glaciar es difícil y no es barato. Pero en los últimos años creo que el hecho de que el proyecto Pascua Lama- que destruyó el glaciar Toro 1 y 2 y Esperanza en la zona de Atacama- hizo que despertásemos y recién ahí la gente descubriera que existen estas masas de hielo en nuestro país. Eso fue lo que llevó a impulsar los primeros proyectos de ley, que la sociedad civil presionara a los gobiernos y por eso la DGA crea en 2008 su unidad de Glaciares y Nieve y se hace un catastro…de a poco la política fue reaccionando. Pero lo cierto es que, sin proyecto de ley y sin protección dura (las acciones de cualquier gobierno) pasan a ser política pública blanda, no más.

Foto: Unsplash, Lorenzo Castagnone.